¿Cómo puede contribuir la agricultura a prevenir el cambio climático?

La clave está en el suelo
04 Ene 2017 No comment  

La Red de Información y Alerta Fitosanitaria de la Consejería de Agricultura (RAIF) publica en su página web un interesante artículo en el que persigue profundizar un poco sobre la influencia que puede tener la actividad agraria en el cambio climático. Por su interés, los transcribimos a continuación.

La agricultura puede reducir el calentamiento global

La causa del calentamiento global es el incremento de la cantidad de CO2 presente en la atmósfera, cuanto más aumente éste más subirá la temperatura del planeta. Los esfuerzos que hay que hacer van dirigidos a que no aumente más el CO2 atmosférico y, en la medida de lo posible, retirarlo de allí.

La agricultura puede incrementar el efecto invernadero, con malas prácticas, pero también puede remediarlo, haciendo lo correcto. La clave está en el suelo.

El carbono

Detengámonos un momento en el elemento químico, principal protagonista del cambio climático: El Carbono. Conviene aclarar que la vida en la Tierra se basa en las propiedades químicas que presenta este átomo, el cual puede formar moléculas muy complejas, de largas cadenas, combinadas con otros elementos. Dichas moléculas son las moléculas orgánicas, presentes en las células de los seres vivos, en la materia muerta y en descomposición. También es posible encontrarlo de forma inorgánica en rocas de la corteza terrestre, rocas que tuvieron su origen en carbono orgánico, presente en seres vivos de antaño. El CO2 es otra forma inorgánica de carbono, totalmente oxidada.

El ciclo terrestre del carbono se presenta en la imagen que acompaña este artículo. En este ciclo, el carbono orgánico del suelo representa la mayor reserva en interacción con la atmósfera y se estima en cerca de 1500 Gt a un metro de profundidad (1Gt= mil millones de toneladas métricas). La vegetación, con 650 Gt, y la atmósfera, con 750 Gt, almacenan considerablemente menos cantidad de carbono que el suelo.

Estretegias para reducir el CO2

Una buena estrategia para reducir la cantidad de CO2 de la atmósfera, y en consecuencia, el calentamiento global, sería incorporar al suelo la mayor cantidad posible de carbono, aprovechando la capacidad fotosintética de las plantas, y realizar las operaciones agrícolas más adecuadas para que se quede ahí.

Los orígenes de las prácticas de laboreo se remontan a miles de años atrás y han estado dirigidas a proporcionar aireación al suelo y controlar las malezas. El aumento de la aireación del suelo y los fuertes disturbios a que es sometido son los principales factores que estimulan la mineralización de la materia orgánica por los microorganismos del suelo (el carbono orgánico se transforma en CO2 que irá a la atmósfera).

Buenas prácticas agrícolas

Algunos ejemplos de buenas prácticas agrícolas:

• Las prácticas de laboreo han sido la causa general de la disminución de la materia orgánica de suelos intensamente cultivados, especialmente en Europa, y las importantes emisiones de CO2 ligadas a la agricultura del pasado. En cambio, prácticas de laboreo cero o con mínimo laboreo, con cultivos de cobertura y/o abonos verdes en complejos sistemas de rotaciones llevan a una gran captura de carbono que se puede incorporar como carbono orgánico al suelo.

• Los sistemas de mínimo laboreo también presentan el beneficio adicional de requerir menos combustibles fósiles para la operación de la maquinaria.

• El incremento de la biomasa de los cultivos puede aumentar el ingreso de materia orgánica en el suelo que puede ocurrir, por ejemplo, por medio de la introducción de nuevas variedades o del manejo agronómico, como en el caso de los nutrientes, especialmente nitrógeno, y de la rotación de cultivos. Son necesarios cerca de 70-100 kg de nitrógeno para capturar una tonelada de carbono.

• El manejo de los residuos de los cultivos es otro método importante para capturar carbono en el suelo y aumentar su contenido de materia orgánica. La quema de los residuos tiene consecuencias negativas.

• La agricultura con cobertura viva o muerta es una práctica concreta del manejo del suelo que permite, al mismo tiempo, su cobertura con plantas que dan protección contra la erosión y que proveen además residuos de biomasa para aumentar la materia orgánica del suelo.

• El suelo debe ser protegido durante el período inicial del crecimiento del cultivo; en este aspecto, los abonos verdes cumplen una importante función. Los abonos verdes han sido usados durante milenios, sobre todo para incrementar la fertilidad después de su incorporación al suelo. Por lo general, los residuos de cultivos en contacto directo con el suelo son más efectivos para prevenir la erosión que los cultivos mismos.

Los abonos verdes y los cultivos de cobertura pueden proporcionar una importante contribución al carbono del suelo.

Si analizamos con detenimiento cualquier Reglamento de Producción Integrada, podemos comprobar cómo estas medidas (o similares) se encuentran en ellas, por lo que podemos decir que la práctica de la Producción Integrada puede ser una contribución para evitar, en nuestra medida, el calentamiento global.

Más información en http://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/raif/novedades/historico/2017/novedad_170104_02.html

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