La alternaria (Alternaria alternata pv. citri), o mancha marrón del mandarino, es una enfermedad para la que la lluvia y/o una humedad relativa alta y temperaturas suaves-cálidas son factores que favorecen su desarrollo en variedades como Fortune, Nova/Clemenvilla, Tangelo Minneola y Murcott (todos los mandarinos híbridos procedentes de mandarino Dancy, como los tres primeros, son susceptibles a la mancha marrón del mandarino, sin embargo, es posible obtener híbridos resistentes derivados de algunas de estas variedades susceptibles, como Safor o Nadorcott).
Como informa la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), las condiciones ambientales favorables para el inicio de la infección se dan cuando las temperaturas oscilan entre los 20-25 ºC y se registran más de 8 horas de agua libre sobre hojas jóvenes, frutos y/o brotes. Al cabo de 24-72 horas podrían observarse los síntomas.
Dichos valores se han estado registrando en las zonas citrícolas andaluzas durante este otoño del 2025, especialmente en la provincia de Huelva, donde predominan las citadas variedades sensibles a la mancha marrón del mandarino. Y es que, en el mes de noviembre, por ejemplo, las provincias citrícolas de Andalucía han acumulado en torno a los 100 l/m2, registrándose una media de temperaturas máximas en torno a los 19 ºC.
Es por ello que, en las condiciones ambientales registradas, actuales y previstas, la RAIF recomienda prestar especial atención a esta enfermedad. A favor de la sanidad fitosanitaria del cultivo se matiza que, las frescas temperaturas registradas y previstas durante el mes de diciembre parecen estar evitando nuevas infecciones y ralentizando el desarrollo de las ya iniciadas. Pero, como se ha dicho anteriormente, se recomienda no bajar la guardia una vez que, en nuestras latitudes, las temperaturas en las horas centrales del día pueden alcanzar en el otoño y en el invierno valores suaves-cálidos para la época.
En hojas, la infección produce, al principio, puntos de color oscuros rodeados por un halo amarillo, creciendo, posteriormente, de forma irregular hasta alcanzar diámetros en torno a un centímetro. Como el hongo produce una toxina, en algunas lesiones la necrosis sigue las nerviaciones. Finalmente, se produce una importante defoliación del árbol. En frutos produce lesiones deprimidas e irregulares, pudiéndose observar, igualmente, un halo amarillo si el fruto aún no ha enverado, produciéndose la caída de frutos especialmente cuando éstos son jóvenes.
Es importante tener en cuenta la previsión meteorológica de cara a tomar medidas preventivas de carácter químico, si bien, se recomienda llevar a cabo medidas profilácticas como: mantener los árboles podados de forma que se facilite una buena aireación, mantener las calles limpias de restos de material que pudiera favorecer la proliferación del hongo, y controlar el vigor del cultivo, evitando entradas en brotación extemporáneas que suministren material sensible a los ataques del hongo. Antes de realizar algún tratamiento con productos fitosanitarios, hay que tener en cuenta que los mismos deben estar registrados y autorizados para tal fin por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En su utilización habrá que prestar especial atención a las condiciones generales y específicas de uso indicadas y recomendadas en su ficha de registro.




